Zoodiaco

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viernes, 20 de junio de 2014

    

   “CRONOS”-caras de una misma moneda –






El tema del tiempo siempre ha sido motivo de  controversia. Muchos decimos que  el tiempo no existe, que es lineal, y solo concurre el presente  y que el  pasado y futuro son una mera ilusión, en cambio, algunos se aferran a la idea de que no es así, y hasta lo consideran una locura.
En fin, lo que si bien es cierto, que en todo caso, cuando pensamos en pasado y futuro, no hallamos paz a nuestra alma, pues este estado solo se alcanza en la absoluta conciencia del ahora. Cuando sentimos ansiedad estamos viviendo en el futuro, atormentamos por lo que tenemos que hacer, y cuando sentimos tristeza, añoramos el pasado que se fue y sentimos que era mejor que el presente que tenemos. Realmente nunca es tan grande el dolor real de algo, son nuestros pensamientos los que alimentan ese dolor, y generalmente nos preocupamos demasiado por cosas que están por ocurrir, y nunca son cuando se concretan como las habíamos imaginamos.
¿Cuán real es la existencia de pasado, presente y futuro? El presente del ahora en unos instantes será pasado y el futuro se convierte constantemente en presente. Entonces hay que creer lo que plantean tantos estudiosos del tema cuando dicen que solo existe el presente o el ahora, en el estado de  dicha, pues es donde somos potencialmente creadores de cada cosa que ocurre en nuestras vidas.
Para mí la vida es la escuela del aprendizaje de la felicidad consciente, y digo consciente porque nacemos en absoluta inocencia  y  felicidad pero en ese momento somos inconscientes de ello pues las poseemos de modo natural. Luego, vamos poco a poco sin apenas darnos cuenta, dejando de poseer estas cualidades, a la vez,  que ponemos en práctica  enseñanzas de comportamientos  erráticos heredadas por nuestros padres a su vez heredadas a  ellos por  los suyos, y así sucesivamente de generación en generación;  para al final, cuando alcanzamos cierta madurez, llegar a la conclusión de que debemos desaprender todos esos patrones de conducta castrantes que tenemos adheridos a nuestra psique como lapas venenosas  y solo así recuperar  esa felicidad e inocencia perdidas.
Pienso que desde que nacemos, estamos en una constante búsqueda de nuestra iluminación o despertar espiritual, seamos o no conscientes de ello. A partir de esta iluminación se alcanza un estado de plenitud espiritual o felicidad, pero partiendo de un conocimiento consciente o sabiduría.  Muchas veces la vida nos pone situaciones ilusorias  para hacer este aprendizaje desde una óptica  más terrenal o humana.
Como plantean  enseñanzas de antiguas culturas somos seres de luz dentro de uno cuerpo material, y que todo lo que nos rodea incluyéndonos a nosotros mismo es energía. También que todo está conectado en este mundo, por medio de una red invisible a la que muchos llaman matriz divina.
En cambio en nuestras sociedades modernas, se vive la vida de un modo bien distinto. Cada vez surge mas la diferencia y con ella la separación, de unas cosas con otras, y esto lo causa el ego.
 Es nuestro ego quien nos separa del universo, y nos separa de los demás y hasta de nosotros mismo, y es por eso que nos sentimos solos  e infelices. Por esto tenemos la eterna sensación de que algo nos falta, ya sea la otra mitad, o una compensación material de cualquier índole, pues vivimos en la inconsciencia de nuestro potencial divino y creador y de que somos parte de este universo y por tanto estamos conectados con todo y todos, pues todo está compuestos de lo mismo;  todo es energía.
Por otro lado,  mientras más cerca vivimos en la conciencia de sentir lo que realmente somos más rápidamente encontraremos la felicidad o ese estado de dicha, que es en definitiva nuestro estado natural. Cuando entendamos que no es necesario buscar fuera de nosotros nada, pues toda la gloria esta en nosotros mismos, entonces seremos seres plenos.
El tiempo cronológico creado por el hombre y el ego, son primos hermanos, se  necesitan el uno del otro para perpetuar el sufrimiento, la sensación de no-tiempo, o tiempo infinito, nos libera del dolor, y mata al ego pues se vive desde nuestro ser, de  esa llama de luz que llevamos dentro llamada alma, que nadie ve a simple vista, pero que sentimos y nos muestra nuestra verdadera esencia.
El tiempo cronológico nos crea conflictos, agobio, desesperación; pues nos mantiene constantemente en el desasosiego de que se nos escapa, que no nos alcanza. El ego debe poseer las cosas para sentirse satisfecho. El ego quiere, el ser ama.
Cuando tenemos la certeza de que el tiempo no existe, sino  que es solo un nombre que ponemos a un espacio que es infinito, a ese espacio entre evento y evento, que necesitamos nombrar y clasificar para con ello separarlo de su verdadera condición; entonces comprendemos que solo en cada instante del ahora podemos realizar nuestras acciones y que los demás momentos que no pertenecen a él (pasado y futuro)  son mera ilusión de nuestra mente, pues en la realidad no existen.
Cuando nos centramos en el ahora, conscientes plenamente de lo que estamos realizando en este instante, disfrutando desde lo más profundo de nuestro ser, con amor, no tiene cabida en nuestro corazón ningún sentimiento de agobio, frustración, tristeza o ansiedad, pues estamos entregados al sublime acto creativo de nuestra vida.
Cronos-El tiempo-, puede representar esas dos caras de una misma moneda; el fustigador que nos agobia y crea conflictos; o el generador de paz, dicha, y alegría y placer por vivir a plenitud cada instante de nuestras vidas.

                                                         Carmen Mir adorna
                                                          18 de junio 2014.